26 de mayo de 2013

La Señora Karp



La señora Eliane Karp no deja de sorprender al país con sus desatinos y exabruptos. A través de sus diferentes declaraciones y actitudes, ella muestra falta de respeto y desconocimiento del protocolo de su investidura de Primera Dama que los peruanos no debemos, ni podemos aceptar. Esta señora, que entre otras cosas habla de castas, machismo, blanquitos miraflorinos y partiduchos, en el fondo lo que hace es sembrar más diferencias entre nosotros y pretende colocarse en un nivel superior, tratándonos a los peruanos como seres salvajes e inferiores a ella.  Los peruanos en el 2001 votaron mayoritariamente por Alejandro Toledo, no por ella, y el contrato matrimonial que la une al Presidente no le da derecho a expresarse y actuar de la manera en que lo hace, menos aún de mentir al país, como se descubrió recientemente. Soy hijo de un extranjero que vive en el Perú desde hace casi 50 años y el siempre ha respetado a los peruanos y a sus costumbres, sin tener que sentirse un ciudadano de segunda categoría o medio ciudadano, como ha afirmado la señora Karp.




De hecho, si la Presidenta pretende nacionalizarse peruana, a las autoridades que evalúen su solicitud no les deberá temblar la mano para determinar si efectivamente ella merece o no ser peruana. Mientras tanto, la Primera Dama, acorde con su rol, debería dedicarse a fomentar la tolerancia y la unión entre los peruanos.