11 de enero de 2015

¿Jean Charles o Juan Carlos? Mi crisis de identidad.

La primera referencia que tengo con respecto a este problema existencial que me persigue de toda la vida es la de mi ceremonia de bautizo, el 8 de diciembre de 1960, en la Parroquia de la Virgen Milagrosa en Miraflores. Dice mi madre que el curita español renegaba porque no podía pronunciar correctamente el nombre "Jean Charles" y ante ese problema a ella no se le ocurrió otra cosa que decirle al cura "Jean Charles quiere decir Juan Carlos". El curita sonrió y dijo "Ahhh, como el príncipe de España"... Pasó la ceremonia, fui bautizado sin derecho a opinar y terminé jodido de por vida.



Cuando era niño, mi papá, nacido en Francia, me llamaba Jean Charles y mi mamá Juan Carlos. En esa época no había tanta psicología y evidentemente no se daban cuenta del problema que me estaban creando. Recuerdo muy bien cuando en el colegio llamaban por lista y decían "Jean Charles Suttor" y yo como que me sentía un marciano y me hacía chiquitito de la vergüenza por ese nombre tan extraño.

Exactamente lo mismo sentí en el tiempo de la universidad y en verdad, en cualquier actividad en la que tuvieran que llamarme por "Jean Charles", llámese trámite bancario, obtener algún documento, etc.

No lo se, tal vez, y en el fondo, lo que más me incomodaba, es que nadie supiera pronunciar "Jean Charles" correctamente. Fuera de mi papá, mi parentela francesa, los curas del colegio y los amigos de mis papás, mi nombre pasó por cualquier transformación: "Lleancharles", "Llancharles", "Llanchalles", "Yancharles", "Yancharls", "Jeancarlo", "Jean Carlos", "Yancarlo", "Jean", "Llan", "Yan"; y las versiones en español de Juan Carlos: "Juanca", "Juanqui" y "J.C.", también en su versión inglesa que tal vez es la que más me gusta...


Que quede claro que a cualquiera de estas diferentes manifestaciones acerca de mi nombre, siempre responderé...

No puedo dejar de mencionar a Denise, una linda chica brasileña, colega del trabajo, que estuvo hace unas semanas por Lima y que pronunciaba mi nombre tan, pero tan perfectamente, incluidos los apellidos, que a mí se me caía la baba cada vez que la escuchaba diciéndolo ...

Antes de llegar a "Yan", que debe ser la versión china de mi nombre y en toda esa incomodidad que me ha acompañado siempre, yo ya me había acostumbrado a que la gente me llame "Yancharls" pensando seguramente que esa era mi chapa, pero sin saber que en realidad me estaban llamando por mi nombre verdadero, mal pronunciado por supuesto pero no es culpa de nadie tampoco...

Yo no era muy consciente de este asunto y de la gravedad de este tema, y eso me hace recordar que hace algunos años fui director y posteriormente presidente de un club al que quiero mucho y estoy seguro que en todas las actas de directorio figuro como "Juan Carlos", personaje que no existe en el RENIEC, lo cual debe invalidar todas esas actas...

Ahora soy director de otro club y soy muy, pero muy consciente de este tema y todo está en perfecto orden.

Hace pocos meses comencé a trabajar en otra empresa de tecnología. Sus procesos para nuevos empleados funcionan tan bien que el primer día ya tenía acceso a casi todos los sistemas. Eso sí, había sido rebautizado y ahora me llamaba Jean.SuttorMoane@ca.com, lo cual para mi era una tragedia porque mi nombre había sido mutilado: O Jean Charles o Juan Carlos pero nada de "Jean", por favor. Después de algunas gestiones y trámites con la Mesa de Ayuda pude conseguir que me creen un par de alias y hoy el "footer" de mis correos describe perfectamente mi crisis de identidad.


Es decir, el correo de Juan Carlos Suttor es JeanCharles.Suttor@ca.com... Mis tarjetas de presentación dicen lo mismo.

Lo que me hizo matar de risa es que hace unos días recibí el correo de un cliente en el cual detallaba un plan de actividades, uno de los cuales era el siguiente:

(2) Indicar la fecha de cambio de licencias por XXXXXXX , así como la cantidad. Pendiente de Juan Carlos, lo informará Jean Suttor (CA).

Es decir, la confusión era tal con esta persona que recién me conocía, que creía que Juan Carlos era una persona diferente a Jean Suttor, ¡Y en todo caso que debería ser Jean Charles Suttor! Le prometo a esta chica que una vez Juan Carlos complete la actividad, se lo notificará a Jean, de tal manera que Jean Charles pueda cerrar el pendiente.

Hoy, con el paso de los años he sido consciente de que mi nombre es "Jean Charles", lo he aceptado, y sé que ese es el nombre que me acompañará hasta el final. Aunque yo me siga haciendo llamar "Juan Carlos".