14 de octubre de 2013

De Visita en Paris



El Presidente Ollanta Humala es bruto, o tonto, o bruto y tonto. De otra manera no me explico que habiendo sido autorizado por el Congreso de la República para viajar a Bangkok, Tailandia y a la reunión de APEC en la isla de Bali en Indonesia, la haya abandonado luego del primer día de reuniones para viajar a Paris a reunirse con el Presidente de Francia, François Hollande en una visita ¿no oficial? ¿Informal?

¿El presidente cree que somos cojudos? ¿El presidente quiere que creamos que esta reunión no estaba planeada?

¿François Hollande estaba pendiente del viaje de Ollanta Humala como para pedirle una reunión en Paris?

Existe una norma constitucional que exige la autorización del Congreso cada vez que el Presidente de la República se ausente del país, norma por lo demás ridícula, anacrónica y que probablemente responde a situaciones del siglo XIX, cuando el Presidente Mariano Ignacio Prado viajó a Francia y no regresó o regresó demasiado tarde. Norma ridícula y anacrónica pero que hace felices a nuestros ineptos congresistas que sienten que tienen el poder al darle permiso al Presidente para ausentarse del país.

Nuestro presidente, cachaco él, decidió embarrarse en el Congreso, decidió cagarse en las normas constitucionales, decidió burlarse de todos los peruanos, decidió que la reunión de APEC no era importante faltándole el respeto a los otros presidentes asistentes y se largó a Paris.



No quiero ni imaginarme el tremendo gasto que se ha hecho entre la utilización del avión presidencial y los vuelos comerciales. Lo cierto es que habría que ser imbécil para decidir usar esa carcocha de avión presidencial, con autonomía de vuelo de seis horas, para llegar a Tailandia. ..

Su payasada, su pendejada, su criollada, no solo lo dejó mal parado, a él, al Primer Ministro y a la Canciller Eda Rivas sino que le dio alas a nuestros paupérrimos y miserables congresistas para que se rasguen las vestiduras y hablen de vacancias presidenciales, de vergüenzas internacionales, entre otros.

Este error tan estúpido del Ejecutivo, permite que ahora se envalentonen los congresistas, que en su mayoría, llegaron gracias al voto preferencial y a su plata. Este error permite que los “come pollo”, que las “roba cable”, que los que roban el sueldo de sus empleados, entre otros delincuentes, se sientan importantes, lo cual es absolutamente ridículo.

Pero señor Humala, usted tranquilo, Alejandro Toledo es mucho más bruto que usted…