A Miguel me lo
presentaron por allá en el 2005, o tal vez antes, cuando me hice socio del Club
La Planicie. Nos fuimos conociendo de a pocos, cada sábado y domingo en que
íbamos a jugar frontón y él y yo éramos los primeros en llegar al club: Comentábamos
las noticias mientras compartíamos el periódico, tomábamos café y esperábamos a
completar cuatro jugadores para empezar a jugar.
Hasta ahí
Miguel me parecía un personaje simpático, inteligente, culto y para el caso, un
frontonista regular, que además, siempre llegaba temprano.
Casualidades, generalmente
los primeros cuatro en llegar al club somos o éramos Miguel, yo, Michifus y
Javier (en ese orden), y se creó el “Clásico de La Planicie”: Unas veces
ganaban ellos, Miguel y Javier, otras veces ganábamos nosotros, Michifus y yo… Y
siempre apostando las cervezas, los ceviches o lo que fuera, pero siempre de
comer. A Miguel le encanta apostar exagerando: Cien cervezas, doscientas
cervezas, pero nunca lo dejamos.
Con el tiempo
comenzaba a darme cuenta de algunas características de mi amigo que lo iban
convirtiendo en un tipo de excepción o excéntrico: Para comenzar, usaba colita,
su ropa de deportes era muy diferente de la de todos nosotros, que por lo
general va entre Nike y Adidas. Él no, el juega con bermudas viejas y polos, varios
polos, uno encima de otro, que podrían ser de cuando inauguraron Epcot Center,
de pilas Ray-O-Vac, de Pasteurina, de leche Plusa o de cuando Perú fue al
mundial de México en 1970 …
Generalmente es
el primero en retirarse de las canchas y siempre nos espera en la zona del
restaurante del club, a la que llamamos CEALP (Centro de Engorde y
Alcoholización de La Planicie), sin pasar por las duchas por supuesto y como
cree que es dietético, casi siempre pide una Sprite Zero y un sándwich caprese
en pan árabe. Por supuesto la Sprite Zero la mezcla con una Pilsen y el
sándwich lo pide con doble queso… Debe quedar claro que después comerá todo lo
que vaya apareciendo por la mesa. Eso si, se va temprano porque no le gusta
manejar con tragos y eso es muy responsable.
Mi amigo es
una persona sumamente tímida. Tan pero tan tímido que cuando se casó Miguel, su
hijo mayor, en la iglesia no se atrevió a pararse delante de todos. Cuando se
casó su hija, hace unas semanas, ni nos enteramos… Sin embargo con nosotros,
sus amigos del frontón, es un hombre extrovertido, feliz, relajado y bromista.
Yo no lo he
visto pero me dice que le tiene pánico al tráfico de Lima y que cuando le
vienen estos ataques de pánico se baja de su camioneta, la deja donde esté y se
toma un taxi o llama para que lo recojan…
Le hemos
puesto todas las chapas que uno se pueda imaginar: “Frontongo”, “Manatí con
patas”, “Fiona” y no se que tantas más y ninguna le molesta.
Es el tipo más
generoso que pueda existir pero al mismo tiempo el terror de muchos a la hora
de pagar cuentas ya que siempre las propinas que el determina pueden ser el 50%
de la cuenta total. Por supuesto, el nunca carga dinero porque dice que sus
hijos se lo quitan y tampoco tiene tarjetas de crédito, entonces uno de
nosotros se tiene que hacer cargo de lo suyo. Eso si, jamás ha dejado de
pagarnos.
Recuerdo que
un día, hace algún tiempo, me preguntó si podía prestarle 300 soles, se los dí
y los repartió entre tres mozos que siempre nos atienden.
En nuestro
grupo de frontón generalmente nos reunimos una vez al mes para celebrar a los
cumpleañeros del mes y lo usual es siempre llevar una o dos botellas de vino,
pisco o lo que sea para los agasajados y que finalmente terminamos consumiendo
durante la reunión. Miguel jamás ha llevado una botella de nada y no le importa,
pero igual lo queremos.
Tiene una
familia maravillosa realmente y su esposa y sus cuatro hijos lo adoran… Mónica
es una chica linda y encantadora, pero siempre nos preguntamos qué pudo haberle
visto a este tipo.
Miguel Jr. y
Javier, sus dos hijos mayores, juegan frontón regularmente con nosotros y ya
conocemos “sus” reglas: Siempre hará team con uno de sus hijos y jamás jugará
contra ellos, porque simplemente no puede. Si uno de sus hijos está jugando en
la cancha del costado, sabemos que el demorará el juego, perderá puntos o
botará bolas al cerro o donde fuera, todo con tal de verlos jugar, porque los
adora, y ellos lo adoran a él también.
Miguel es un
tipo muy curioso y es de los que te preguntarán cuánto ganas, cuánto vale tu
patrimonio y en qué lo tienes, cuántas veces a la semana tienes sexo y cosas
por el estilo.
