1 de junio de 2014

Ten cuidado de relacionarte con una psicóloga...

Hace poco más de cinco años la conocí, nos enamoramos y hoy estamos comprometidos. En verdad nos conocimos hace muchísimos años pero yo no le di pelota porque hay una regla que dice que a las hermanas de los amigos no se les mira. Y si se les mira que sea de reojo.

Ella es psicóloga, sí, psicóloga de niños y adolescentes, y aunque esto suene intrascendente, porque es como cualquier otra profesión, es algo que se debe tomar muy en cuenta.

Recuerdo que al principio, conversando, me hacía preguntas raras, preguntas que nunca nadie me había hecho y que yo tampoco me había hecho. Por supuesto, yo internamente pensaba "Me está analizando". Pero como yo vivo enamoradísimo de ella, cojudísimo le respondía todo. Y créanme, nunca dejará de preguntarles.

Y créanme también, no soy ni niño ni adolescente...

Primera lección: Si sales con una psicóloga nunca le digas que crees que te está analizando porque corres el riesgo de que te manden a la mierda... 

A la primera me diagnosticó como TOC (Transtorno Obsesivo Compulsivo), algo sobre lo que escribí hace algún tiempo, y por lo que me río mucho porque soy feliz así y por lo que hasta podría escribir una segunda parte. Evidentemente también me convertí en objeto de estudio...


A continuación te convencerá de que todas tus relaciones anteriores tienen algún transtorno y te identificará, con nombre y apellido, a la bipolar, a la que tiene déficit de atención, a la que tiene fobias, etc. En el proceso no olvidar que tú ya fuiste diagnosticado, en mi caso como TOC. Ahhh, y lo más importante, ella es perfecta, no sufre de nada ¡Nunca lo olvides!

Poco tiempo después te sugerirá que vayas a un psicólogo o a una psicóloga, con la excusa de que hay que mejorar la relación de pareja, la relación con los hijos, o los propios traumas de los que ya te convenció que tienes. Obviamente que el terapeuta que te va a recomendar es un conocido o una conocida suya.

Segunda lección: No te resistas a ir donde un psicólogo: Por más resistencia que pongas, terminarás yendo.

Vas avanzando en tu relación y por supuesto en la parte social, y empiezas a conocer a su entorno donde obviamente hay varias psicólogas: Sus amigas de la universidad, colegas, etc. Todas ellas te recibirán con los brazos abiertos, te dirán que eres adorable, que haces una linda pareja y todo cuanto quieras oir, pero cuidado.

Tercera lección: Por más confianza que te hayan dado, nunca se te ocurra tratar algún problema de pareja con una amiga de tu pareja psicóloga porque sin duda vas a salir perdiendo. Con seguridad preferirás que te hagan bullying antes que tener que someterte al ataque de las amigas. Lo cierto es que la mayoría de ellas son re-locas, seguramente desde antes de que hayan empezado a estudiar Psicología.

Si por algún motivo te tocó discutir con ella, ya fuiste: Ellas son expertas gestionando los sentimientos de culpa, así que debes aceptar que cualquier problema que se presente, siempre será tu culpa.

Ten mucho cuidado cuando te diga "tenemos que hablar" o "es sano que hablemos": Te garantizo que esa será una conversación de profesional a paciente, en la que por supuesto, no tienes ninguna oportunidad de salir airoso. 

Cuarta lección: Si vas a enfrentarte a tu pareja psicóloga, es mejor que emprendas una retirada honrosa antes que enfrentarte a una discusión que va a durar el tiempo que ella quiera y en la que, no lo dudes, siempre vas a perder.



Ellas siempre están preocupadas de mantenerse actualizadas sobre los temas relacionados a su profesión y por lo menos dos veces al año asisten a cursos, talleres o conferencias que por lo general coincidirán con los fines de semana. No te preocupes, es la excusa perfecta para juntarse con sus amigas psicólogas.

Ya concluyendo, algunas precisiones que aplican a la mayoría de psicólogos, pero si tienes una relación con una psicóloga tenlas muy en cuenta: Los psicólogos no se equivocan, solo tienen actos fallidos; nunca hacen disparates, tan solo despliegan su creatividad; no responden, interpretan; nunca se desahogan, hacen catarsis; nunca dicen una estupidez, tan solo asocian libremente; si te parecen pesados es solo una ligera compulsión a la repetición; no resuelven sus problemas, elaboran sus conflictos... 

Si por ahí encuentras a un psicólogo prepotente, entiéndelo, es que está rodeado de inútiles; tampoco es que siempre tengan la razón, es que los demás siempre estamos equivocados; tampoco es que carezcan de sentimientos, lo que pasa es que nosotros somos débiles. Si te parece que son desorganizados, no es así, solo tienen un ritmo de vida en particular; tampoco lo tomes como un crítico, lo que pasa es que nuestros errores son demasiado evidentes. 

Dentro de lo positivo, es que en el camino algo vas aprendiendo. Por ejemplo, antes yo creía que "déficit de atención" eran lo que padecían las personas a las que no les prestaban atención en sus familias y en verdad se trata de las personas que tienen dificultad para concentrarse. O, hace unos meses veíamos los dos la película "Rush", acerca de la historia del piloto de Fórmula 1 Niki Lauda y al poco tiempo de empezada me aventuré a diagnosticarlo como Asperger, lo cual creo que fue acertado.

Finalmente, puedo decir, con mucho orgullo y satisfacción, que una de mis mejores inversiones es la de poder asistir, antes semanalmente y ahora mensualmente, a un psicólogo que es un constante apoyo para mí.