Realmente me encuentro cansado, aburrido e indignado por el tratamiento que se le viene dando a los lobbistas. Lamentablemente lo que estamos viendo en nuestro país es que hay muchos periodistas ignorantes y muchos políticos, más ignorantes aún y además oportunistas, que lo único que buscan es una cámara para tratar de mantener su triste y paupérrima vigencia.
Está claro que hablo de los casos del ministro Eleodoro Mayorga y el de Cecilia Blume, quienes tienen un súper currículum tanto en el sector privado como en el público, que muchos quisiéramos tener.
¿Cuáles fueron sus delitos?
En el caso de Eleodoro Mayorga, una de los mejores ministros de este gobierno y lamentablemente próximo ex-ministro, por la estupidez del Congreso, por haber buscado liberar decenas de proyectos petroleros y mineros paralizados: Cualquier desregulación que propuso y que obligaba a reuniones con el sector privado fue vista como lobby.
En el caso de Cecilia Blume, por "aprovechar" su amistad con el buen ministro Milton von Hesse, al pedirle que apure un permiso de la ANA a Pesquera Exalmar que hacía tiempo había superado los plazos.
Vuelvo a preguntar, ¿cuáles fueron sus delitos?
Lo cierto es que en nuestro país las normas y las obligaciones son tan complicadas y caras o la capacidad de procesamiento de la burocracia tan limitada, que las empresas simplemente no pueden trabajar. Ante eso, la salida más frecuente, para las pequeñas y medianas empresas, es la informalidad, o la ilegalidad. Las empresas más grandes en cambio, buscan maneras de acelerar o aprobar sus trámites. Una vía es la amistad, o la red de contactos que uno pueda tener, como los casos en cuestión. Si por esta vía solo se busca acelerar una decisión que ya ha excedido los plazos, no hay irregularidad. Pero si el objeto es pasar por alto obligaciones o las leyes, el lobby es ilegal. La otra vía por supuesto, es la coima, la corrupción de funcionarios, la compra de una resolución.
El otro día veía al "periodista" de Canal N, Jimmy Chinchay, entrevistando al congresista Víctor Andrés García Belaúnde. preguntándole de manera muy pero muy insistente cuál debía ser la pena o sanción para Cecilia Blume por haber hablado con el ministro Von Hesse. Chinchay nunca pudo entender que la señora Cecilia Blume pertenece al sector privado y que no se le puede acusar de pedir que se agilice un trámite, de por sí demorado.
A este periodista de pacotilla, así como a muchos de sus colegas y congresistas también, les pediría que sean consecuentes y que denuncien por hacer lobby, a la humilde señora a la que se le incendió su casa y le pide ayuda al alcalde o al presidente... ¡Eso sí que es lobby!
Finalmente, no satanicemos el término, "lobby", que es lo que hacemos todos los días. Lobby es el correcto y legal aprovechamiento de la red de contactos que hemos forjado a lo largo de nuestra vida profesional.
